Vender tu vivienda puede resultar totalmente abrumador y es normal que no sepas por dónde empezar.
Si estás pensando en dar el paso, este post es para ti.
Vender tu vivienda es una decisión clave, de ésas que no se toman todos los días.
Aquí te contamos 3 errores muy comunes al poner un inmueble en venta y por qué contar con el apoyo de un experto inmobiliario puede proteger tu inversión y tu tranquilidad, marcando una gran diferencia en el resultado final.
Error 1. Un precio mal definido
Es muy habitual tener un precio en mente, quizás basado en la estimación que te ha hecho un conocido o en el precio al que escuchaste que vendió el vecino hace unos meses. ¿Te suena?
Esto ocurre con mucha frecuencia, sin embargo, es muy importante contrastar esos números con un análisis serio del mercado, para evitar fijar un precio poco ajustado a la realidad.
¿Qué pasa cuando el precio es demasiado alto?
Tu vivienda sale al mercado, recibe algunas llamadas, tal vez una visita… pero pronto queda al final de las listas en los portales de venta inmobiliarios. Los compradores la perciben como “cara” y simplemente pasan a la siguiente opción o, peor aún, los compradores visitan tu casa, ven que el precio es excesivo para lo que ofreces y, acto seguido, compran la de al lado que tiene un precio razonable, sintiendo que han encontrado una "oportunidad".
Apoyarte en un asesor inmobiliario te ayudará a evitar este error porque este profesional:
- Analiza la oferta y la demanda día a día y conoce la realidad del mercado, más allá de los precios publicados en portales.
- Usa herramientas tecnológicas profesionales de valoración que cruzan miles de datos que no son públicos.
- Ve el verdadero potencial de tu vivienda que un simple programa no puede medir (una reforma, la orientación o el perfil del comprador ideal) y valora tu vivienda según su estado y ubicación.
- Sabe a qué precio y en cuánto tiempo se vende una casa como la tuya y ajusta la estrategia para que no se “queme” en el mercado.
Poner el precio correcto desde el inicio no es suerte: es estrategia y es fundamental.
Error 2. Imágenes que no venden
¡Sí, el amor a primera vista existe! Y en el sector inmobiliario, todo empieza con las fotografías.
Las imágenes son el primer filtro. Si no enamoran, el comprador nunca llegará a visitar tu casa, (a menos que el precio sea de “ganga”). Pero, ojo: no se trata solo de hacer fotos “bonitas”.
Un profesional inmobiliario te permitirá transformar tu vivienda en un producto deseable trabajando puntos clave como:
- Preparación y estilismo: acondicionar el inmueble para que luzca luminoso y atractivo.
- Visión comercial: Saber qué elementos o espacios destacar conociendo lo que buscan los compradores.
- Calidad técnica: Utilizar equipos, técnicas de iluminación y programas de edición profesionales que un móvil no puede replicar.
- Marketing visual avanzado: Apoyarse en recursos como el Home Staging, la recreación de espacios y tours 360 que muestren todo el potencial de la vivienda.
La mayoría de estos recursos y conocimientos no están al alcance habitual de un propietario y sin esta presentación estratégica, tu casa puede pasar desapercibida, aunque sea una gran oportunidad.
Error 3. Pasar por alto pequeños detalles
Hay pequeños detalles que para ti han pasado a formar parte del paisaje, pero que para un comprador pueden ser un freno absoluto: una pared sin pintar, esa puerta que no encaja bien, un rodapié suelto o una iluminación poco favorecedora son señales de alerta.
Aquí es donde la mirada externa de un profesional marca la diferencia. Un experto ve lo que tú ya no notas y, sobre todo, detecta qué detalles generan rechazo o se convierten en la excusa perfecta del comprador para negociar el precio a la baja.
Su papel es guiarte en esos pequeños ajustes estratégicos que, con una inversión mínima, transforman radicalmente la percepción del inmueble y te permiten sacar el máximo partido a la venta.
Lo que estás vendiendo no es solo un inmueble; es el lugar donde has creado miles de recuerdos, donde viste crecer a tu familia o el espacio donde nació tu negocio. Esa conexión emocional es valiosa, pero a veces puede nublar la objetividad, tanto a la hora de ponerla a punto para mostrarla, como al fijar el precio y entender cómo los compradores perciben su potencial. Recuerda que ellos no solo buscan una casa: también buscan el escenario donde construir su propia historia.
La buena noticia es que vender tu vivienda no tiene por qué ser un proceso estresante ni lleno de dudas. Con el acompañamiento adecuado, la experiencia será mucho más fluida y tranquila, asegurando que obtengas el mayor beneficio posible.
Y tú, que estás leyendo esto… ¿quieres que te ayudemos a vender tu propiedad?
¡Contáctanos y da el primer paso con total confianza!
En Magenta Living, te guiaremos en cada etapa del camino para convertir tu objetivo en una realidad, con un asesoramiento personalizado y un trato humano de principio a fin.